Así lo veo

Si lo siento, ¿no lo digo?

EL SILENCIO AUTOIMPUESTO

Carlos E. Verde Salina

Una breve reflexión sobre el control de las emociones y la lucha entre lo que sentimos y lo que se nos permite expresar. ¿Hasta qué punto podrás aguantar?

Número 1|Edición Fronteras|2019|Así lo veo

Un conocido motivador venezolano llamado Carlos Fraga, afirma: «Nos enseñaron a ser buenos y no felices». Su afirmación es, sin duda, debatible. Todo depende de lo que nos hayan enseñado y nuestras experiencias individuales. En lo que sí podría coincidir es que, en efecto, ciertas normas o comportamientos a los que somos sometidos desde pequeños, van moldeando nuestra forma de relacionarnos y de expresar lo que sentimos.

Los sentimientos son lo primero que tenemos que aprender a controlar. De hecho, el control de estos mide nuestro grado de madurez. Mientras más podemos aguantar una lágrima, un grito, una mala palabra, e incluso, una expresión de alegría, más maduros somos y más aptos estamos para enfrentar el mundo.

«

Desde la primera vez que la vio, sintió que la quería, pues, su sola presencia, lo hacía feliz. Primero, fueron compañeros de trabajo y, luego, amigos. Así pasaron varios meses, y él seguía poniéndose nervioso ante ella.

»

Ahora bien, ¿qué pasa cuando no somos capaces de hacerlo? Es justo ahí donde comienza una lucha interna entre hacer lo que sentimos y lo que es correcto; es justo ahí cuando el corazón empieza a latir muy fuerte y las manos a sudar sin remedio; es justo ahí cuando la situación está a punto de salirse de control, cuando estamos ya cerca de cruzar la frontera entre el querer y el deber.

«

“Le confesaré que la amo”, pensó miles de veces, pero nunca se atrevió.

»

Cuando por esa lucha interna dejamos de decir «te amo» o «te odio», «ayúdame» o «no puedo más», el silencio, lo que muchas veces nos trae, son arrepentimientos, amarguras o más problemas, sobre todo, problemas con nosotros mismos. ¿Es entonces la sensatez lo que nos hace callar?, ¿es sensato, no cruzar la frontera de los sentimientos y llenarnos de dudas?, ¿no sería mejor hacer lo que nos proporcione paz?

Un ejemplo claro de esta situación es cuando experimentamos sentimientos románticos hacia alguien quien lo desconoce por completo, alguien quien, además, vemos todos los días. «¿Será correcto expresarle lo que siento?» es la interrogante que puede dar vueltas en nuestra mente una y otra vez. El miedo al rechazo, a lo que puedan decir de nosotros es incluso más grande que las ganas de resolver la duda de si somos o no correspondidos, y esos sentimientos se empiezan a volver una cruz muy pesada de cargar.

Hay muchas razones para callar, hay muchas para decir lo que sentimos, pero, en la medida que busquemos la paz, encontraremos la acción que debemos acometer. A veces, cruzar la frontera de los sentimientos, es solo un paso para todo el camino que debemos recorrer. Dejo entonces una última interrogante, ¿es tanto el miedo para someternos a vivir toda la vida con un «qué habría pasado si»?

Carlos E. Verde Salina

Carlos E. Verde Salina

(Venezuela)

«Lo que vivo. Lo que veo. Lo que sueño. Eso es escribir para mí»

Periodista y social media manager de profesión, escritor por vocación. Charles Green toma notas de lo que ve y de lo que siente y con ellas va tejiendo su propia narrativa. Es de los que diciendo poco da entender mucho, sin regodearse en frases muy elaboradas ni detenerse en detalles innecesarios. Charles Green va por el mundo disfrutando de cada momento, porque para él vida y arte, vida y narrativa, vida y diversión, son inseparables. Escribir es una de las maneras de estar conectado con la vida, porque lo que vive, lo que ve, lo que sueña, lo transforma en literatura.

IG: @carlosverdesalinas