Perfiles

AC/DC


Luis Robles Bello

Nikola Tesla fue una de las mentes más brillantes del siglo XX, un innovador que buscó siempre desafiar los límites de lo conocido.

Número 1|Edición Fronteras|2019|Perfiles|Serie Beyond the borders

Es de noche, vas a la cocina, prendes el foco. Se ilumina el lugar: ¿en quién piensas primero para agradecerle?

Muchos dirían Thomas Alva Edison, el creador de la bombilla clásica con filamentos, pero, en realidad, tendríamos que agradecerle a Nikola Tesla y a George Westinghouse por su proposición de la corriente alterna (AC) que fue adoptada masivamente  en los Estados Unidos de Norte América durante las llamadas «Guerras de las Corrientes» (War of the currents) que culminó con la feria mundial de Chicago (World’s Columbian Expo) en 1893.

Pero empecemos por el principio. Nikola Tesla nació un 10 de julio de 1856 en Smiljan, en el Imperio austrohúngaro (lo que corresponde a los países bálticos hoy día). Era, un hombre sumamente brillante, políglota (hablaba serbio-croata, checo, inglés, francés, alemán, húngaro, italiano y latín).  y, supuestamente, tenía una memoria eidética. Tesla dormía muy poco (por no decir nada) al ritmo de 2 horas diarias con siestas interdiarias. Era un hombre fascinante. Medía 1.88 metros de altura, siempre bien arreglado, que todo el tiempo trabajaba. (Cuenta una anécdota, que una vez trabajó en su taller 84 horas seguidas. Otra, que, consumido por su pasión por el ajedrez y los juegos de cartas, pasó 48 horas sin dormir.

Quizás la mayor invención de Nikola, a la que todos le debemos el ritmo del presente, es la corriente alterna, el formato de transmisión de energía que utilizamos en nuestra esfera azul. La corriente alterna fue novedosa porque funcionaba en dos direcciones (muy distinta a la corriente directa, hija de Thomas Edison, que funcionaba en una sola dirección, en distancias más cortas). Era mucho más barata de implementar y podía alcanzar mayores distancias. Edison y Tesla mantenían un feudo electrizante en los EEUU dándole energía eléctrica a distintas ciudades, hasta que George Westinghouse (durante la feria de Chicago de 1893) demostró que la corriente alterna era la mejor alternativa mundialmente a un costo más bajo. Lo demás es historia.

Tesla es quizás el genio e inventor más grande de nuestra época y quizás de la historia, con más de 300 patentes en 27 países repartidas en los cinco continentes. Muchas de sus invenciones las seguimos usando hoy en día. Otras,  abrieron el camino para que pudiéramos tener la versión 2.0 moderna de esa misma tecnología (como los rayos X, por ejemplo, descubiertos por Madame Marie Curie).

Tesla desde el aspecto físico y mental, superó cualquier límite humano que pudiéramos imaginar. Tenemos tanto que agradecerle que, una nube cargada de palabras, no le harían justicia. Poco se habla de su genialidad, poco se enseña sobre su legado, quizás uno de los más importantes de la historia moderna y uno de los que marcó el camino que recorrieron los inventores de principios de siglo XXI para que puedas disfrutar de esta publicación transmitida digitalmente a donde quiera que te encuentres. 

Luis Robles Bello

Luis Robles Bello

(Colombia)

«La Suerte es la forma en la que dios obra secretamente para que no te des cuenta que te está ayudando».

Esta es una de esas raras ocasiones donde un ingeniero de sistemas es capaz de tener sensibilidad estética, dejando atrás el pensamiento cuadrilátero característico de esta profesión. Ingeniero por error, escritor por vocación. Desde temprana edad está en guerra consigo mismo, porque las artes, la palabras, la belleza del lenguaje se contraponen a la rigidez matemática, a la exactitud de las ciencias. Una visión del mundo dividida entre ambos hemisferios. Aunque pareciera que Luis que va peleando con la vida, detrás de la máscara se oculta un alma gentil, empeñada en cambiar el mundo. Un cuento a la vez.

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